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FESS - Federación Española de Sociedades de Sexología

La respuesta sexual humana sigue una secuencia de respuestas fisiológicas que suelen darse en todas las personas y tienden a ser predecibles. 

La primera descripción de la respuesta sexual fue elaborada por H. Ellis en 1906. Propuso la existencia de las fases de la tumescencia y la detumescencia, haciendo referencia la primera a la acumulación física de la energía sexual y la segunda a la liberación de la misma.

En 1927, Reich, habla de otras dos fases: el control voluntario de la excitación y las contracciones involuntarias propias de la respuesta orgásmica.

En 1966, Masters y Jonhson ahondan en el estudio de la respuesta sexual, convirtiéndo su investigación en un gran hito científico. Ellos dividen en cuatro fases la respuesta sexual:

  • Fase de excitación: en la que aumenta la tensión sexual y en la que se incluye la lubricación y expansión de los dos tercios de la vagina, vasocongestión de los labios mayores y menores junto a la erección del clítoris de la mujer, y a la erección del pene y la elevación de los testículos.
  • Fase de meseta: si la excitación se mantiene, el tercio exterior y la entrada de la vagina adquiere una mayor hinchazón, el clítoris se retrae hasta la unión de superficies óseas del pubis aumentando la vasocongestión genital; en el hombre, el glande y el tronco del pene aumentan de tamaño así como los testículos continúan elevados.
  • Fase orgásmica: la vasocongestión y mkotomía desarrolladas hasta el momento se liberan produciéndose una serie de contracciones espasmódicas en la zona genital que luego se extienden por el resto del cuerpo. En la mujer supone las contracciones musculares del tercio exterior de la vagina, del útero y de la zona anal. En el varón conlleva la contracción de los órganos genitales internos y el segundo la contracción del pene y la uretra con el que el semen es expulsado al exterior a borbotones (fase de eyaculación).
  • Fase de resolución o periodo refractario: después de la descarga orgásmica se entra en un periodo de resolución o refractario en el que la vasocongestión y miotomía acumulada en diversos órganos y partes del cuerpo va perdióendose de forma gradual hasta llegar al estado previo de reposo.

Más tarde, en 1979, Kaplan añade la fase de deseo y omite la de meseta de los dos estudiosos anteriores. Scnarch, en 1991, indica que el deseo debe ser incluido en todo el proceso sexual y Carrobles y Sanz añaden ese mismo año una última fase, la de valoración de la respuesta sexual, que tiene que ver con la satisfacción o no de la experiencia sexual.

Wipple y McGreer apuntaron en 1997 que la mujer puede experimentar excitación sexual, orgasmo y satisfacción sin deseo sexual y pueden experimentar deseo, excitación y satisfacción sin el orgasmo.

Por último Basson (2000) sugirió que existen dos modelos de respuesta sexual. El tradicional lineal para los hombres y para las mujeres enamoradas o emparejadas desde hace poco tiempo, y otro para las mujeres que no lo están. En el segundo caso, el proceso sería circular y empezaría con intimidad, y seguiría con comunicación, estimulación, valoración interna de la excitación que la estimulación produce y toma de decisión para efectuar el acto sexual, que se regiría por las cuatro fases clásicas, la valoración de la experiencia sexual realizada y el añadido de nuevo de intimidad.

Más información en http://es.wikipedia.org/wiki/Respuesta_sexual_humana

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